sábado, 4 de enero de 2014

L A V I U D A


©L A  V I U D A 
Setefilla Almenara Jiménez 

Dos mujeres arrastran su melancolía tras un féretro por la angosta cuesta arriba. Una, viuda por el que va delante, la otra, compaña. Angosto el cortejo, y triste.
AURORA—Quien tenía la vida agarrada por un costal, con los dedos encallecidos por los campos, a quien se le subía la risa fiera a las copas de los chaparros y ahí veía cambiarse la luna, viendo venir los reveses y las dichas, Gertrudis, se murió...
GERTRUDIS—... Ya se murió.
AURORA— No tiene que comer ya... Ya no come, ni bebe, ya no piensa en mí... Que ya todo él es un corazón frío solamente, cual una moneda en el fondo de una acequia. Dentro de ese cuerpo que todo lo paraba, una tapia era de cal, arena y piedra apretadas, —a todos daba gracia en el trato, afable semblante—, era tanta claridad la que cabía... Cuando hablaba él era un aire azulino que se te metía a lo mejor por los ojos, y cuando volvía a salir ya no era el mismo aire, que era otro diferente. ¿Ves? Ya no me llama, aurora ven y dame un beso, anda mujer. Y al patio ya no sale otra vez,  el limonero ya ha roto en flor, mira niña, y el capullo primero del rosal ya ha abierto su rosa nevada al mundo. Ya no me nombra más, Aurora, Aurora, Aurora, quién va a dejar mi nombre en su boca como lo dejaba él. No ha nacido el fulano o el mengano... Eso ya es en balde. Mira los bueyes, tiran del carro como sin querer llegar al cementerio, a dejarlo allí solo, solo como si fuera un muerto, un muerto, Gertrudis. Y yo después me tengo que volver otra vez por este camino. Volver vacía, sin nadie delante, y detrás nadie tampoco. Yo me sé agria por mucho tiempo. Una mujer enlutecida y pobre, que nada diera, de espíritu enflaquecido y de ánimo ido. Pero ido adónde... Pues se habrá ido con él, prendido a su solapa como lo que he sido siempre, una clase de flor cualquiera refrescándole el pecho. Qué los muertos no están solos porque yo me voy a ir con él, aunque sea a mirarlo y que no le ensombrezca un insecto o  le avente su gorra el viento feo.
GERTRUDIS—Tú no puedes ir al sitio en que él se ha ido, a estar. Tú eres viva, amanecerás con las albas y te recogerás en el sueño con los crepúsculos, es lo que harás en el día de mañana, y en el siguiente día a mañana.
AURORA— Me dices lo que me dices, y lo mismo que me ha dicho Baldomero el cura, y también Manuela la del carbón, como que sea lo que está para mí, qué sabéis vosotros de él y de mí, de lo que es nuestro... Digo qué sabéis, da igual, ya no importan las cosas. Digo que quizás yo esté muerta, muy muerta, yerma, seguramente yerma...Y desde ayer, cuando daban las cinco en el umbral del cuarto, sea él quien esté vivo.

Mejor con tu opinión, gracias

14 comentarios:

  1. Qué preciosidad! Qué cosa bonita y cierta! Y cómo las pones a hablar ahí detras de los bueyes, que parece que las vemos! Bravo, bravo, bravo! buenísimo, y verdadero.

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  2. Déjame felicitarte con todo placer, Sete. Has pintado una historia fenomenal. Desde el lugar donde se desarrolla, el diálogo de las mujeres, las imágenes que aparecen como si fueran fantasmas y esa sensación de pérdida irremediable con una conclusión final que deja sin aliento. Porque esa conclusión de la viuda tiene una claridad meridiana que apabulla. Sin dudas, unos de mis textos favoritos dentro de tu mundo de letras. Un beso enorme.

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    1. Recojo tus felicitaciones abrumada, y encantada!
      Te sonrío agradecida, Bee.

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  3. EXCELENTÍSIMA GESTA. GRACIAS POR COMPARTIR.
    UN ABRAZO

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    1. Gracias por tu constancia, Relthi.
      Un beso, poeta.

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  4. Un lenguaje clásico, romántico y de esencia lorquiana para narrar este trágico y solitario entierro.
    Hay fuerza y raza en tus letras, y consigues trasmitir la tristeza y melancolía del momento amargo.
    Buen trabajo de estilo.
    Besos alegres.
    Esteban.

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    1. Amigo, gracias por repetir la lectura y dejar esta vez tu comentario.
      Feliz sábado sevillano.
      Un abrazo.

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  5. Sete. Muestras un gran contenido de compasión y le quedó bien ése toque de antaño que dibujaste en ésta sentida tragedia del amor perdido.
    Besos virtuales que salvan de la gripe de verano que nos pegan por acá los sistemas de aire acondicionado.
    Pasados los momentos mundialistas regresa la realidad de pintar y escribir sueños.

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    1. Veo que no te acabas de recuperar, Carlos, sigues convaleciente, pues te agradezco que te acercaras por aquí. En mi caso no me afecta demasiado el asunto del mundial, tampoco es que lo haya ignorado, pero no ha cambiado mis hábitos lo más mínimo.
      Un abrazo.

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  6. Magnífico relato con la esencia de la Generación del 27. ¡Enhorabuena Setefilla!

    Un abrazo, Anna

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    1. Amiga, resulta imposible escapar del embrujo que ejercen "los del veintisiete".
      Muchas gracias por dejarte ver por aquí.
      Fuerte abrazo.

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  7. Hermoso relato.
    Huele a limonero,
    a rosa blanca y pura,
    al dolor de la partida,
    al Yugo agrio del camino,
    a vivir en el olvido,
    a desangrarse en el recuerdo,
    ¡¡ a Andalucía la de adentro !!
    Gracias. Saludos cordiales

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  8. Es estupendo verte tan inspirado, Enroqueff, te agradezco esas impresiones en forma de versos, y la visita.
    Un abrazo.

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